Hasta el 35% de decuento en referencias seleccionadas. SOMOS TIENDA VIRTUAL, Despachos desde Bogotá

Menú
Volver al Blog
Blog

Modelos de islas para cocinas: medidas, tipos y precios

Casi todas las islas que terminan estorbando en una cocina colombiana comparten el mismo error: se escogió el modelo por foto y no por medida. La isla se ve espectacular en el render, pero al instalarla la puerta del horno choca con el mueble de enfrente, no queda por dónde pasar con una olla caliente o el lavaplatos quedó a dos metros del punto hidráulico y el desagüe no dio pendiente. Antes de elegir entre una isla con cocción, con poceta o con barra, hay tres números que deciden todo: cuánto mide su cocina de pared a pared, cuánto ocupa el mueble y cuánto queda para circular.

El cálculo que debe hacer antes de escoger el modelo

La circulación alrededor de una isla no es un detalle estético: es lo que define si el modelo cabe. El mínimo funcional es 90 cm libres entre el borde de la isla y cualquier mueble, muro o electrodoméstico. Ese ancho permite pasar una persona de frente y abrir un cajón, pero se queda corto en cuanto alguien se agacha. Lo cómodo está entre 100 y 120 cm, y ese rango se vuelve obligatorio en los lados donde abra el horno, el lavavajillas o la nevera, porque una puerta de lavavajillas abierta se come entre 50 y 55 cm de ese pasillo.

Un módulo base colombiano estándar tiene 60 cm de fondo. Una isla armada con dos filas de módulos espalda con espalda mide 120 cm de fondo; una isla con módulos por un solo lado y panel liso por el otro queda entre 65 y 70 cm. Con esos datos la cuenta es simple: para una isla de 120 cm de fondo con 100 cm de paso a cada lado necesita una cocina de al menos 320 cm de ancho libre. Si su cocina mide 280 cm, el modelo de doble fila no cabe por más que le guste, y la conversación pasa a ser sobre penínsulas o islas angostas. La isla más pequeña que sigue siendo útil mide alrededor de 120 x 60 cm; la medida que funciona sin apretarse está entre 180 y 240 cm de largo por 90 a 100 cm de fondo.

Isla de apoyo: el modelo más barato y el que menos falla

Es un bloque de trabajo sin agua, sin gas y sin extracción: solo mesón, almacenamiento y, si acaso, dos tomacorrientes. Suena básico, pero para apartamentos es el modelo con mejor relación entre costo y beneficio, porque no obliga a mover redes hidráulicas ni a picar la placa del piso. Todo el presupuesto se va en el mueble y el mesón, no en la obra.

La altura estándar de trabajo en Colombia es de 90 cm con zócalo incluido, con un rango razonable entre 85 y 95 cm. El criterio para afinarla es la altura del codo de quien cocina menos 10 a 15 cm: alguien de 1,80 m trabaja mejor a 95 cm y alguien de 1,55 m sufre menos a 85 cm. Aproveche que es una isla exenta para dejar el interior en cajones de extracción total en lugar de entrepaños con puerta; un cajón con rieles de 45 a 50 kg de capacidad le muestra el fondo sin agacharse, y por debajo de 90 cm de altura los entrepaños profundos siempre se vuelven un hueco donde se pierden las ollas. Deje el zócalo retranqueado entre 5 y 7 cm y con 8 a 10 cm de alto para poder pararse pegado al mesón.

Isla con cocción: el modelo que depende de la extracción

Llevar la placa de cocción a la isla es lo que más cambia la forma de cocinar, porque deja de darle la espalda al comedor. También es el modelo más exigente. La campana sobre una isla debe ser igual o más ancha que la placa, con 10 cm adicionales por lado como mínimo, porque en una isla no hay muros laterales que contengan el humo: el vapor se dispersa antes de llegar al filtro. Por la misma razón, una campana de isla necesita más caudal que una de pared para el mismo espacio. El criterio de dimensionamiento es el volumen de la cocina (largo x ancho x alto en metros cúbicos) multiplicado por diez a doce renovaciones de aire por hora.

La altura de instalación va entre 65 y 75 cm sobre la placa de gas y entre 60 y 70 cm sobre una placa de inducción, que genera menos calor ascendente. Si el edificio no permite ducto al exterior, quedan dos caminos: campana de recirculación con filtros de carbón activado, que requieren reemplazo cada 6 a 12 meses según el uso y nunca sacan olores tan bien como un ducto, o un extractor descendente que sube desde el mesón. Si va con gas natural, la conexión y la ventilación permanente del recinto las debe ejecutar una empresa certificada bajo la norma colombiana de instalaciones internas de gas (NTC 2505); no es un punto negociable ni algo que resuelva el ebanista.

Isla con lavaplatos: revise la placa antes de enamorarse

Poner la poceta en la isla libera la pared para muebles altos y concentra el lavado en el centro. El problema no es el agua que llega, es la que sale. El desagüe de una poceta trabaja con tubería de 2 pulgadas (50 mm) y necesita pendiente continua hacia la bajante, del orden del 1 % al 2 %, es decir 1 a 2 cm por cada metro recorrido. Si la isla queda a 3 m de la bajante, hay que ganar entre 3 y 6 cm de altura, más el sifón.

Ahí aparece el filtro real: en casas con placa de concreto maciza normalmente se puede picar y llevar el ramal por el piso. En apartamentos con losa aligerada o postensada, picar la placa no es una opción y ninguna administración seria lo autoriza. Las salidas son subir el nivel del piso de la cocina con una plataforma, llevar el desagüe por el cielo raso del apartamento de abajo (lo que exige permiso del vecino y casi nunca prospera) o cambiar de modelo y dejar la poceta contra la pared. Consulte esto con el ingeniero o la administración antes de firmar el diseño, no después. Sume además las tomas eléctricas: la norma eléctrica colombiana exige que los tomacorrientes de mesón tengan polo a tierra y protección diferencial cuando están cerca del agua.

Isla con barra: la diferencia entre 90, 75 y 110 cm

Este es el modelo que la gente pide como desayunador, y donde más se equivocan las alturas. Hay tres opciones y cada una tiene su banco:

Barra a la misma altura del mesón (90 cm): el diseño más limpio, todo en un solo plano. Va con banco de asiento a 60 a 65 cm. Barra alta (105 a 110 cm): a dos niveles, con el escalón que tapa la loza sucia del lado de trabajo. Requiere banco de 75 a 80 cm. Extensión tipo mesa (75 cm): la más cómoda para comer de verdad y para niños, con silla común de 45 cm de asiento.

Sea cual sea, el voladizo manda: necesita 25 a 30 cm mínimo de mesón volado para meter las rodillas, y 38 cm es lo verdaderamente cómodo. A lo ancho, calcule 60 cm por puesto. Un mesón de cuarzo o granito de 2 cm de espesor que vuele más de 25 a 30 cm sin apoyo se raja: exige escuadras metálicas o un perfil de refuerzo, y eso se define en el diseño, no cuando ya está instalado.

Península y modelos para cocinas angostas

Si midió y le quedan menos de 320 cm de ancho, la isla exenta está descartada, pero no la idea. La península se ancla a un muro o al extremo de la línea de muebles y solo necesita circulación por dos o tres lados, lo que le permite funcionar en cocinas desde 240 a 260 cm de ancho. Es la solución típica para las cocinas abiertas de los apartamentos nuevos en Bogotá y Medellín, donde la cocina y la sala comparten un mismo espacio de 3 x 4 m.

La otra opción es la isla angosta: 40 a 60 cm de fondo, con almacenamiento por un solo lado y el otro lado como panel liso o repisa abierta. Pierde el gran mesón de trabajo, pero mantiene la separación visual entre cocina y comedor. Y para arrendatarios o para quien no quiere obra, existe la isla móvil: un mueble auxiliar de unos 90 x 50 cm sobre ruedas con freno, en madera o metal, que se corre cuando estorba. No reemplaza una isla fija, pero cuesta una fracción y no deja huecos en el piso.

Materiales de mesón y cuánto vale cada uno

El mesón define el 40 % o más del costo de la isla y casi todo su mantenimiento. Estos son rangos de referencia por metro lineal instalado en Colombia; varían según ciudad, espesor, canto y complejidad del corte:

Laminado de alta presión o postformado: aproximadamente $200.000 a $450.000 por metro. Económico y con muchos diseños, pero sensible al calor y al agua en los cantos. Granito nacional: cerca de $450.000 a $900.000 por metro. Muy resistente al calor, pero poroso: necesita sellado periódico. Cuarzo aglomerado: del orden de $900.000 a $2.000.000 por metro. No poroso, uniforme y sin sellado, aunque no soporta que le pongan una olla directamente del fuego. Acero inoxidable a la medida: entre $800.000 y $1.800.000 por metro, imbatible en higiene y calor, pero se raya y marca huellas. Sumando mueble y mesón, una isla completa en Colombia suele moverse entre $2.500.000 y $12.000.000, y las que llevan poceta o cocción se van al extremo alto porque incluyen obra hidráulica, eléctrica y de gas.

Los cinco errores que se repiten en toda isla mal hecha

Primero, dejar menos de 90 cm de paso por ahorrar 20 cm de mueble; la isla queda ancha y la cocina inservible. Segundo, no prever tomacorrientes: una isla sin dos tomas obliga a llevar extensiones sobre el mesón, y ese cable cruzando la zona de trabajo es un riesgo real. Tercero, colgar los pendientes a la altura equivocada; van entre 75 y 85 cm por encima del mesón, separados 60 a 75 cm entre sí, con dos lámparas para islas de 150 a 180 cm y tres para islas de 210 a 240 cm. Cuarto, olvidar el voladizo para las rodillas y terminar con una barra donde nadie se sienta. Y quinto, definir la isla al final de la remodelación, cuando el piso ya está puesto y las redes selladas.

El orden correcto es al revés: mida el ancho libre de pared a pared, reste la circulación que necesita, y con lo que sobre defina el fondo de la isla. Ese número le dirá cuáles modelos son viables. Después, y solo después, escoja materiales y acabados. Una isla de laminado bien dimensionada funciona mejor todos los días que una de cuarzo por la que hay que pasar de medio lado.

Pedir cotización gratis Respondemos de inmediato